Esta Cancio me Gusta mucho y quisiera compartirla...Porque de Jerusalem...Desde la Tierra Santa...Nace nuestra Fe.
lunes, 18 de agosto de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
domingo, 18 de mayo de 2008
Él Me Acompañó.

Una matrimonio de ateos tenía una hija de 5 años.
Los padres jamás le hablaron de Dios.
Una noche, luego de una ardiente discusión, los padres de esta niña se pelearon y el papá le disparó a la mamá. Luego el papa se abocó el arma en la sien y se suicidó.
Todo esto ocurrió delante de la niña, que posteriormente fue enviada a un hogar adoptivo.
Tiempo después tuvo la fortuna de ser adoptada por un cariñoso matrimonio. Su nueva mamá, llamada Cristina, la llevó un día a la iglesia.
Allí se dio cuenta que la niña no solo no había ido nunca a una iglesia, sino que no había escuchado nunca hablar de Jesús.
Ese mismo día, Cristina le explicó a la maestra de la escuela dominical que la niña jamás había escuchado hablar de Jesús y le pidió que comenzara a enseñarle a la niña quién era Él.
Así fue que la maestra, al día siguiente, ingresó al aula con un cuadro de Jesús y pregunto al salón: "¿Alguno de ustedes sabe quién es esta persona?"
Y ante su enorme sorpresa, fue la pequeña niña quien respondió: "Yo lo sé, ese es el hombre que estuvo tomando mi mano la noche en que mis padres murieron."
Los padres jamás le hablaron de Dios.
Una noche, luego de una ardiente discusión, los padres de esta niña se pelearon y el papá le disparó a la mamá. Luego el papa se abocó el arma en la sien y se suicidó.
Todo esto ocurrió delante de la niña, que posteriormente fue enviada a un hogar adoptivo.
Tiempo después tuvo la fortuna de ser adoptada por un cariñoso matrimonio. Su nueva mamá, llamada Cristina, la llevó un día a la iglesia.
Allí se dio cuenta que la niña no solo no había ido nunca a una iglesia, sino que no había escuchado nunca hablar de Jesús.
Ese mismo día, Cristina le explicó a la maestra de la escuela dominical que la niña jamás había escuchado hablar de Jesús y le pidió que comenzara a enseñarle a la niña quién era Él.
Así fue que la maestra, al día siguiente, ingresó al aula con un cuadro de Jesús y pregunto al salón: "¿Alguno de ustedes sabe quién es esta persona?"
Y ante su enorme sorpresa, fue la pequeña niña quien respondió: "Yo lo sé, ese es el hombre que estuvo tomando mi mano la noche en que mis padres murieron."
ÉL, nunca nos abandona.
ÉL, nunca nos olvida.
ÉL, aunque no lo conozcamos, nos deja pasar de largo.
ÉL, está en nuestro camino, cuando necesitamos más apoyo y amor.
miércoles, 7 de mayo de 2008
Dios Pregunta ¿Qué Responderás Tú?
1. Dios no te preguntará qué modelo de auto usabas; te preguntará a cuánta gente llevaste.
2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.
3. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.
4. Dios no te preguntará cuán alto era tu sueldo; te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.
5. Dios no te preguntará cuál era tu título; te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.
7. Dios no te preguntará en qué vecindario vivías; te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.
8. Dios no te preguntará el color de tu piel; te preguntará por la pureza de tu interior.
9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la Salvación; te llevará con amor a su casa en el Cielo y no a las puertas del Infierno.
10. Dios no te preguntará a cuántas personas Ofendiste, si no a cuántas defendiste.
Estamos tan atados a lo material en este mundo, y preocupados por lo que tenemos y no tenemos. Podemos sacarnos el pan de la boca para comprar cualquier cosa. Podemos hacer caso omiso, cuando hay una persona siendo ofendida o abandonada. Nos llevamos juzgando al resto y nunca, casi nunca vemos que somos tan imperfectos como los demás. Somos humanos, con virtudes y defectos y no hay que olvidarlo. Lo único que nos queda, es mirar nuestras obras y ver si en realidad vamos por el camino estrecho de la vida, por que al final de esta vida, rendiremos cuentas...No al resto de las personas...
2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.
3. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.
4. Dios no te preguntará cuán alto era tu sueldo; te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.
5. Dios no te preguntará cuál era tu título; te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.
7. Dios no te preguntará en qué vecindario vivías; te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.
8. Dios no te preguntará el color de tu piel; te preguntará por la pureza de tu interior.
9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la Salvación; te llevará con amor a su casa en el Cielo y no a las puertas del Infierno.
10. Dios no te preguntará a cuántas personas Ofendiste, si no a cuántas defendiste.
Estamos tan atados a lo material en este mundo, y preocupados por lo que tenemos y no tenemos. Podemos sacarnos el pan de la boca para comprar cualquier cosa. Podemos hacer caso omiso, cuando hay una persona siendo ofendida o abandonada. Nos llevamos juzgando al resto y nunca, casi nunca vemos que somos tan imperfectos como los demás. Somos humanos, con virtudes y defectos y no hay que olvidarlo. Lo único que nos queda, es mirar nuestras obras y ver si en realidad vamos por el camino estrecho de la vida, por que al final de esta vida, rendiremos cuentas...No al resto de las personas...
viernes, 11 de abril de 2008
A La Familia...

Para tener presente:
Tropecé con un extraño que pasaba y le dije “perdón”.
Él contestó “discúlpeme por favor; no la vi...”
Fuimos muy educados, seguimos nuestro camino, nos despedimos.
Más tarde, al estar cocinando, estaba mi hijo muy cerca de mí. Al darme vuelta casi lo golpeo, "¡Quítate!" le grité; él se retiró dolido, sin que yo notara lo duro que le hablé.
Estando todavía despierta al acostarme, Dios me dijo suavemente: "Trataste al extraño cortesmente. Pero abusaste del niño que amas.Ve a la cocina y encontrarás unas flores en el piso, cerca de la puerta. Son las flores que cortó y te trajo, rosa, amarilla y azul. Estaba calladito para darte la sorpresa y no viste las lágrimas que llenaron sus ojos."
Me sentí miserable y empecé a llorar.
Suavemente me acerqué, me arrodillé junto a su cama y le dije:"Despierta, pequeño, despierta... ¿Son éstas las flores que cortaste para mí?"
Él sonrió y dijo: "Las encontré junto al árbol. Las tomé porque son bonitas como tú, en especial la azul."
"Hijo, siento mucho lo que hice, no te debí gritar"...
Él contestó, "Esta bien mami, yo te quiero de todos modos."
"Yo también te quiero, y me gustan las flores, especialmente la azul".
Toma en cuenta que si morimos mañana, en cosa de días la empresa cubre el puesto. Pero la familia que dejamos sentirá la pérdida por el resto de su vida.
Que ciegos somos y tan rutinarios. Muchas veces el constante ir y venir en nuestra vida, nos hace olvidar que formamos parte de un todo universal: Nuestra Familia.
Olvidamos decir buenos días en la mañana y buenas noches al acostarnos. No damos gracias por la taza de té o por el pan servido en la mesa. Cuando nos demos cuenta, quizás, ya puede ser demasiado tarde. Sin embargo, cuando lo notamos, podemos ver como se nos despilfarra el amor en nuestra propia casa y tomar esas goteras impertinentes y hacerlas nuestras, compartiendolas con el núcleo de donde salimos y en el cual nos encontramos inmersos.
No cuesta nada amar. Sobre todo, a los que nos amar verdaderamente.
¿Sabes lo que significa FAMILIA en inglés?
"FAMILY":
F ather
A nd
M other
I
L ove
Y ou
("Papá y Mamá, yo los amo")
miércoles, 2 de abril de 2008
El Miedo...
Una madre y su hija, una noche se preparaban para dormir. La niña temía miedo a la oscuridad, por lo que estaba muy apretujada a su madre. Entonces su madre decidió apagar las luces, y en la oscuridad plena y con el pánico en la garganta de la niña le preguntó a la madre:
- Mamá, será a caso la luna, la luz de Dios?
Su madre al verla aterrada, le contestó:
- Claro que sí.
La niña preguntó ansiosa:
- Y Dios apaga la luz al irse a dormir?
Entonces la madre tomó la cabeza de la niña y la acrcó a su pecho, diciendole:
- No hijita, Dios nunca se queda dormido.
Estas palabras despertaron la fe en el corazón infantil e inocente de la niña y agregó:
- Pues si Dios está despierto, entonces, ya no tendré mas miedo.
Eso es, encontrar la seguridad plena, en el abrazo del Padre Dios. Bajo sus cuidados dormimos y despertamos cada mañana, y bajo su amparo nos encontramos cuando por el camino de vida, tenemos nuestras penas y caidas.
Si no tuvieramos la certeza que nos da la fe, de que Dios está con nosotros siempre, veríamos ante nosotros una vida llena de temores. Gracias a su presencia en nuestros corazones, los temores vuelven al lugar de donde salieron.
- Mamá, será a caso la luna, la luz de Dios?
Su madre al verla aterrada, le contestó:
- Claro que sí.
La niña preguntó ansiosa:
- Y Dios apaga la luz al irse a dormir?
Entonces la madre tomó la cabeza de la niña y la acrcó a su pecho, diciendole:
- No hijita, Dios nunca se queda dormido.
Estas palabras despertaron la fe en el corazón infantil e inocente de la niña y agregó:
- Pues si Dios está despierto, entonces, ya no tendré mas miedo.
Eso es, encontrar la seguridad plena, en el abrazo del Padre Dios. Bajo sus cuidados dormimos y despertamos cada mañana, y bajo su amparo nos encontramos cuando por el camino de vida, tenemos nuestras penas y caidas.
Si no tuvieramos la certeza que nos da la fe, de que Dios está con nosotros siempre, veríamos ante nosotros una vida llena de temores. Gracias a su presencia en nuestros corazones, los temores vuelven al lugar de donde salieron.
lunes, 28 de enero de 2008
Una Silla Para Jesús.

Un sacerdote recibió la petición de una buena feligresa, joven, de si podía ir a asistir a su padre, enfermo de gravedad, a su casa.
Cuando dejaron al sacerdote en la habitación del enfermo, a solas, ya había una silla al lado de su cama.
- "Supongo que me estaba esperando", le dijo.
- "No, dijo el hombre.
- “Cuando vi la silla vacía al lado de su cama supuse que sabía que yo vendría a verlo".
- "Oh sí, la silla", dijo el enfermo. "Toda mi vida la he pasado sin saber cómo orar... hace unos cuatro años, mi mejor amigo me dijo: José, esto de la oración es tener una conversación con Jesús. Así es como lo hago ahora: pongo una silla vacía enfrente, y me imagino a Jesús sentado delante de mí. Lo hago cada día”.
El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo, y que no cesara de hacerlo. Recibió el buen hombre los sacramentos de enfermos, y el sacerdote volvió a su parroquia.
Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido: "cuando salí de la casa... me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso. Cuando regresé de hacer compras una hora más tarde ya lo encontré muerto. Pero hay algo extraño, pues lo encontré recostado encima de una silla, que estaba al lado de la cama...” Justo antes de morir, haciendo esfuerzo, recostó su cabeza en la silla, y ahí encontró la muerte.
El sacerdote se emocionó pensando en aquella última conversación de confianza abandonada que el buen José tuvo con Jesús.
A cuantos nos cuesta encontrar a Jesús en nuestra vida, cuantos nunca saben si si oración fue bien realizada, cuántos no saben que, hablarle a Dios, es sentarse y conversar amorosamente , Él nunca nos hará callar, Él siempre nos va a escuchar. Cuando necesitamos urgente de su apoyo, Él ya se encuentra a nuestro lado, nunca nos deja solos.
Espero, que al igual que éste pobre hombre enfermo, pueda yo, descansar mi vida, en el regazo de Jesús, al final de mis días, en la transición de mi alma.
miércoles, 23 de enero de 2008
Zapatos Para Jesús.

Solo faltaban días para la Navidad. Aún no me había atrapado el espíritu de estas fiestas. Los estacionamientos llenos y dentro de las tiendas el caos era mayor. No se podía ni caminar por los pasillos. ¿Por qué vine hoy? Me pregunté. Me dolían los pies lo mismo que mi cabeza.
En mi lista estaban los nombres de personas que decían no querer nada, pero yo sabía que si no les compraba algo, se resentirían. Llené rápidamente mi carrito con compras de último minuto y me dirigí a las colas de las cajas registradoras. Escogí la más corta, calculé que serían por lo menos 20 minutos de espera.
Frente a mí había dos niños, un niño de 10 años y su hermana de 5 años. El estaba mal vestido con un abrigo raído, zapatos deportivos muy grandes, a lo mejor tres tallas más grande. Los jeans le quedaban cortos. Llevaba en sus sucias manos uno cuantos billetes arrugados. Su hermana lucía como el, sólo que su pelo estaba enredado. Ella llevaba un par de zapatos de mujer dorados y resplandecientes.
Los villancicos navideños resonaban por toda la tienda y yo podía escuchar a la niñita tararearlos.
Al llegar a la caja registradora, la niña le dio los zapatos cuidadosamente a la cajera, como si se tratara de un tesoro. La cajera les entregó un recibo y dijo: son $7.000. El niño puso sus arrugados billetes en el contador y empezó a rebuscarse los bolsillos. Finalmente contó $3.500. Bueno, pienso que tendremos que devolverlos, volveremos otro día y los compraremos, añadió. Ante esto la niña dibujó un puchero en su rostro y dijo: "Pero a Jesús le hubieran encantado estos zapatos". Su hermano le contestó: Volveremos a casa, trabajaremos un poco más y regresaremos por ellos. No llores, vamos a volver. Sin tardar yo le completé los $3500.- que faltaban a la cajera.
Ellos habían estado esperando en la cola por largo tiempo y después de todo era Navidad, así que decidí pasarle el dinero que les faltaba, ellos asombrados solo atinaron a recoger el dinero, mientras yo, les dirigí una sonrisa y me preocupé de que se acercaba mi turno.
En eso un par de bracitos me rodearon con un tierno abrazo y una voz me dijo: "Muchas gracias señor".
Aproveché la oportunidad para preguntarle qué había querido decir cuando dijo que a Jesús le encantarían los zapatos. Y la niña con sus grandes ojos redondos me respondió: "Mi mamá está enferma y yéndose al cielo. Mi papá nos dijo que se iría antes de Navidad para estar con Jesús. Mi maestra de catecismo dice que las calles del cielo son de oro reluciente tal como estos zapatos. ¿No se le verá a mi mamá hermosa caminando por esas calles con estos zapatos?
Mis ojos se inundaron al ver una lágrima bajar por su rostro radiante. Por supuesto que sí le respondí. Y en silencio le di gracias a Dios por usar a estos niños para recordarme el verdadero valor de las cosas.
Los niños son el instrumento único por el cual vemos cómo es el mundo de los sentimientos, de la esperanza y sobre todo de el amor. Cuando no podemos ver la realidad emocional, ya sea por que no nos interesa o no tenemos tiempo, siempre vemos la belleza de los sentimientos y las ideas de los niños, que son simples y muy complejas, y que sobre todo, son inocentes y llenas de amor.
martes, 15 de enero de 2008
Un Par de Huellas En La Arena

Cierta noche un hombre tuvo un sueño.
Soñó que caminaba en la playa con Jesucristo.
A través del espacio pasaban escenas de su vida.
En cada escena se dejaban ver dos pares de huellas sobre la arena...Un par de huellas eran las suyas, el otro par eran las de Cristo.
Cuando la última escena de su vida pasó ante sus ojos volvió la vista a las huellas sobre la arena...Notó que muchas veces en la senda de su vida había solo un par de huellas. Notó además que esto sucedía en los momentos más tristes de su vida.
Se propuso preguntar al Maestro. "Señor, cuando decidí seguirte, Tú también me prometiste caminar conmigo por todo el camino; pero he notado que en los pasos más difíciles de mi vida, solo se dejaban ver un par de huellas. No comprendo por que, en los momentos en que mas te necesitaba, me abandonaste."
El Señor contestó: "!Mi amada y preciosa criatura! te amo infinitamente y nunca jamás te dejaré en tiempos de tribulaciones y sufrimientos. Donde ves en tu senda solo un par de huellas, son las mías cuando te llevaba en mis brazos."
Cuando nos sentimos más solos en el universo, que incluso a Dios lo vemos tan lejos, mirémosnos hacia adentro y veamos que en realidad, nuestros pasos, en los momentos más tristes y duros, no son tan pesados, por que hay un hombro que nos sostiene, una manos que nos guían y una caricia que nos consuela.
Jamás estamos solos, incluso en los momentos felices de nuestra vida, cuando - orgullosamente nos jactamos - no necesitamos la ayuda de Dios, Él está allí con nosotros.
El Árbol De Los Problemas

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo.
Su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y luego su antiguo camión se negó a arrancar.
Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio.
Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio.
Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.
Posteriormente me acompañó hasta mi automóvil.
Posteriormente me acompañó hasta mi automóvil.
Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes. "Oh, ese es mi árbol de problemas", contestó.
"Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.
Lo divertido es, añadió sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior... "
Lo divertido es, añadió sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior... "
La familia, cada día ha ido perdidendo la fuerza de cohesión. Y mucha culpa la tienen los problemas que nos aquejan durante el día.
Si fuesemos capaces, de tomar el ejemplo del carpintero, y dejar todos nuestros dramas fuera de nuestro hogar, nos daríamos cuenta, por ejemplo, de que nuestra esposa cocina exquisito, que nuestro marido es un excelente compañero de conversación, que nuestros hijos crecen cada día más, que nuestra casa envejece con nosotros, que el amor nos mira desde cada rincón de la casa, esperando que lo acojamos en nuestro corazón para compartirlo con el resto.
Dejemos nuestros problemas afuera del hogar, que mañana, serán menos.
lunes, 14 de enero de 2008
Un Cheque, Una Vida.

Una vez, un niño entró en la sala de emergencia de un hospital tras haber sido atropellado.
El motorizado que lo auxilió, al solicitársele que efectuara el depósito necesario para atender al niño, informó que no poseía en ese momento efectivo o cheque que pudiera dejar algo en garantía, pero que, si el hospital aceptase, efectuaría el depósito a primera hora de la mañana.
La enfermera, ante la imposibilidad de ordenar que el niño fuera atendido, fue a consultar el caso con uno de los directores del hospital que justamente esa noche, estaba de guardia.
El doctor no dio la orden de atenderlo, hecho que condujo a la muerte de la criatura.
Cuando un rato después, el médico fue llamado para firmar el deceso del niño, descubre que éste era su hijo, quien pudo haberse salvado si hubiese sido atendido..
Si La humanidad, viera más allá de los intéses económicos, quizás sería más pobre del bolsillo, pero más rico en el alma.
Cuando dejamos de auxiliar uno más desdichado que nosotros, estamos comportándonos como los animales - aunque muchos de ellos, muestran mas compañerismos que nosotros mismos.- , quienes al ver a uno herido o viejo, lo van dejando atrás a merced de las bestias, por ser un lastre para la manada. La única diferencia, es que nosotros tenemos la capacidad de elegir, elegir hacer el bien con y para otros a costa de nuestras necesidades. Sin embargo, muchas veces elegimos nuestros intereses por sobre la vida de los demás, y así, como en la historia, muchas veces, esa elección, nos cuesta caro.
sábado, 12 de enero de 2008
El Cartero Viene Dos Veces

Ruth miró en su buzón del correo, pero solo había una carta. La tomó y la miró antes de abrirla, pero luego la miró con más cuidado. No había sellos ni marcas del correo, solamente su nombre y dirección.Leyó la carta:
"Querida Ruth:Estaré en tu vecindario el sábado en la tarde y pasaré a visitarte.Con amor, Jesús”.
Sus manos temblaban cuando puso la carta sobre la mesa."Porqué querrá venir a visitarme el Señor? No soy nadie en especial, no tengo nada que ofrecerle...". Pensando en eso, Ruth recordó el vacío reinante en los estantes de sucocina."¡Ay, no...! ¡No tengo nada para ofrecerle! Tendré que ir al mercado y conseguir algo para la cena". Buscó la cartera y vació el contenido sobre la mesa: Dos mil novecientos pesos, "Bueno, compraré algo de pan y alguna otra cosa, al menos..." Se echó un abrigo encima y se apresuró a salir. Medio kilo de pan, medio pollo y un litro de leche en caja... y Ruth se quedó con solamente quinientos pesos que le deberían durar hasta el lunes. Aún así se sintió bien camino a casa, con sus humildes ingredientes bajo el brazo."Oiga, señora... ¿Nos puede ayudar, señora?" Ruth estaba tan absorta pensando en la cena que no vio las dos figuras que estaban de pie en el pasillo. Un hombre y una mujer, los dos vestidos con poco más que harapos."Mire, señora, no tengo empleo, usted sabe, y mi mujer y yo hemos estado viviendo allá afuera en la calle, y bueno..., está haciendo frío y nos está dando hambre, y bueno..., si usted nos puede ayudar, señora, estaríamos muy agradecidos..."Ruth los miró con más cuidado. Estaban sucios y tenían mal olor y, francamente, ella estaba segura de que ellos podrían obtener algún empleo si realmente quisieran."Señor, quisiera ayudarlos, pero yo misma soy una mujer pobre. Todo lo que tengo es un poco de pollo y pan, pero tengo un huésped importante para esta noche y planeaba servirle eso a él. El hombre le contesto: "Sí, bueno..., sí señora, entiendo. Gracias de todos modos." El hombre puso su brazo alrededor de los hombros de la mujer y se dirigieron a la salida. A medida que los veía saliendo, Ruth sintió que su corazón latía con fuerza."¡Señor, espere...!" La pareja se detuvo y volteó a medida que Ruth corría hacia ellos y losalcanzaba en la calle."Mire, por que no toma esta comida? Algo se me ocurrirá para servir a mi invitado...", y extendió la mano con la bolsa de las compras."Gracias, señora, muchas gracias!". "Sí, gracias!", dijo la mujer y Ruth pudo notar que estaba temblando de frío. "¿Sabe? tengo otro abrigo en casa. Tome éste", Ruth desabotonó su abrigo y lo deslizó sobre los hombros de la mujer. "Gracias, señora, muchas gracias!"Y sonriendo, Ruth volteó y regresó camino a casa... sin su abrigo y sin nada que servir a su invitado. Estaba tiritando cuando llegó a la entrada. Ahora no tenía nada para ofrecerle al Señor. Buscó rápidamente la llave en la cartera. Mientras lo hacía notó que había otra carta en el buzón. "Que raro, el cartero no viene dos veces en un día." Tomó el sobre y lo abrió:
"Querida Ruth:¡Qué bueno fue volverte a ver! Gracias por la deliciosa cena, y gracias también por el hermoso abrigo.Con amor, Jesús. "
El aire estaba frío, pero aún sin su abrigo, Ruth no lo notó.
Al leer esta historia, un sentimiento de culpa me invadió. ¿Cuántos Jesús han pasado por mi lado y no los he visto? ¿Cuántos Cristos han pedido una migaja en mi puerta y los he ignorado? ¿Cuántos Jesús han tenido frío y no los cobijé?
Tu, ¿qué has hecho para amar a los Cristos sufrientes del mundo?
Las Manos De Dios

Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra está quebrada, me pregunto...¿Dónde estarán las manos de Dios ?
Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino carente de recursos para defender sus derechos, me pregunto...¿Dónde estarán las manos de Dios ?
Cuando contemplo a esta anciana olvidada ; cuando su mirada es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto:¿Dónde estarán las manos de Dios ?
Cuando veo al moribundo en su agonía llena de dolor; cuando observo a su pareja y a sus hijos deseando no verle sufrir; cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho se convierte en un grito de súplica de paz, me pregunto:¿Dónde estarán las manos de Dios ?
Cuando miro a ese joven antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol, cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora harapos sin rumbo ni destino, me pregunto... ¿Dónde estarán las manos de Dios ?
Después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó: “No te das cuenta que tú eres mis manos, atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar estrellas”.
Y comprendí que las manos de Dios somos "TU y YO", los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje para luchar por un mundo más humano y justo, aquellos cuyos ideales sean tan altos que no puedan dejar de acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la crítica y la blasfemia se reten a sí mismos para ser las manos de Dios.
El mundo necesita esas manos, llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir día a día, a forjar una nueva civilización, que busquen valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar vacías, porque entregaron todo el amor, para lo que fueron creadas.
Y Dios seguramente dirá: ¡ESAS SON MIS MANOS!
Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino carente de recursos para defender sus derechos, me pregunto...¿Dónde estarán las manos de Dios ?
Cuando contemplo a esta anciana olvidada ; cuando su mirada es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto:¿Dónde estarán las manos de Dios ?
Cuando veo al moribundo en su agonía llena de dolor; cuando observo a su pareja y a sus hijos deseando no verle sufrir; cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho se convierte en un grito de súplica de paz, me pregunto:¿Dónde estarán las manos de Dios ?
Cuando miro a ese joven antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol, cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora harapos sin rumbo ni destino, me pregunto... ¿Dónde estarán las manos de Dios ?
Después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó: “No te das cuenta que tú eres mis manos, atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar estrellas”.
Y comprendí que las manos de Dios somos "TU y YO", los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje para luchar por un mundo más humano y justo, aquellos cuyos ideales sean tan altos que no puedan dejar de acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la crítica y la blasfemia se reten a sí mismos para ser las manos de Dios.
El mundo necesita esas manos, llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir día a día, a forjar una nueva civilización, que busquen valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar vacías, porque entregaron todo el amor, para lo que fueron creadas.
Y Dios seguramente dirá: ¡ESAS SON MIS MANOS!
El Hijo

Un hombre rico y su hijo tenían gran pasión por el arte. Tenían de todo en su colección; desde Picasso hasta Rafael. Muy a menudo, se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte, pero desgraciadamente, el hijo fue a la guerra.
Fue muy valiente y murió en la batalla mientras rescataba a otro soldado.
El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo.
Un mes mas tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta.
Un joven con un gran paquete en sus manos dijo al padre:
- Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. Él salvó muchas vidas ese día, me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente. Hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte.
El muchacho extendió los brazos para entregar el paquete:
- "Yo sé que esto no es mucho. No soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto."
El padre abrió el paquete. Era un retrato de su hijo, pintado por el joven soldado.
Lo embargó una profunda admiración el ver la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura.
Estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo, que los suyos propios se arrasaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro.
-"¡Oh no, Señor!, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mí. Es un regalo."
El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería.
Murió unos meses mas tarde y se anunció una subasta con todas las pinturas que poseía.
Mucha gente importante e influyente acudió con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la colección.
Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo.
El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta.
-"Empezaremos los remates con este retrato del hijo, ¿quién ofrece por este retrato?"
Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación gritó:
-"Queremos ver las pinturas famosas, olvídese de esa"...
Sin embargo el subastador persistió:
-"¿Alguien ofrece algo por esta pintura? ¿$100.00...? ¿$200.00...?"
Otra voz gritó con enojo:
-"¡No venimos por esa pintura, Venimos por los Van Goghs, los Rembrandts... ¡Vamos a las ofertas de verdad!"
Pero aún así el subastador continuaba su labor:
-"El Hijo, El Hijo, ¿Quién se lleva El Hijo...?"
Finalmente una voz se oyó desde atrás, el viejo jardinero del padre y del hijo. Siendo un hombre muy pobre, era lo único que podía ofrecer.
"Tenemos $ 10.- ¿Quién da $ 20.-...?", gritó el subastador."
La multitud se estaba enojando mucho. No querían la pintura de "El Hijo".
Querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones.
El subastador golpeó por fin el mazo:
-"Va una, van dos, ¡VENDIDA por $ 10.-! "
-"¡Empecemos con la colección!", gritó uno!.
El subastador soltó su mazo y dijo:
-"Lo siento mucho, damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final" .
"Pero... ¿y las pinturas?", dijeron los interesados llenos de estupor.
"Lo siento" -Contestó el subastador- "Cuando me llamaron para conducir esta subasta, se me dijo de un secreto estipulado en el testamento del dueño."
Yo no tenia permitido revelar esta estipulación hasta este preciso momento. Solamente la pintura de "EL HIJO" seria subastada. Aquel que la aceptara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas.
El hombre que aceptó quedarse con "EL HIJO" se queda con TODO".
REFLEXION: Dios nos ha entregado a su Hijo, quien murió en una cruz hace 2.000 años. Así como el subastador, su mensaje hoy es:
"EL HIJO, EL HIJO, ¿QUIÉN SE LLEVA EL HIJO?. Quien ama al Hijo lo tiene todo”.
Fue muy valiente y murió en la batalla mientras rescataba a otro soldado.
El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo.
Un mes mas tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta.
Un joven con un gran paquete en sus manos dijo al padre:
- Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. Él salvó muchas vidas ese día, me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente. Hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte.
El muchacho extendió los brazos para entregar el paquete:
- "Yo sé que esto no es mucho. No soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto."
El padre abrió el paquete. Era un retrato de su hijo, pintado por el joven soldado.
Lo embargó una profunda admiración el ver la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura.
Estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo, que los suyos propios se arrasaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro.
-"¡Oh no, Señor!, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mí. Es un regalo."
El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería.
Murió unos meses mas tarde y se anunció una subasta con todas las pinturas que poseía.
Mucha gente importante e influyente acudió con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la colección.
Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo.
El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta.
-"Empezaremos los remates con este retrato del hijo, ¿quién ofrece por este retrato?"
Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación gritó:
-"Queremos ver las pinturas famosas, olvídese de esa"...
Sin embargo el subastador persistió:
-"¿Alguien ofrece algo por esta pintura? ¿$100.00...? ¿$200.00...?"
Otra voz gritó con enojo:
-"¡No venimos por esa pintura, Venimos por los Van Goghs, los Rembrandts... ¡Vamos a las ofertas de verdad!"
Pero aún así el subastador continuaba su labor:
-"El Hijo, El Hijo, ¿Quién se lleva El Hijo...?"
Finalmente una voz se oyó desde atrás, el viejo jardinero del padre y del hijo. Siendo un hombre muy pobre, era lo único que podía ofrecer.
"Tenemos $ 10.- ¿Quién da $ 20.-...?", gritó el subastador."
La multitud se estaba enojando mucho. No querían la pintura de "El Hijo".
Querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones.
El subastador golpeó por fin el mazo:
-"Va una, van dos, ¡VENDIDA por $ 10.-! "
-"¡Empecemos con la colección!", gritó uno!.
El subastador soltó su mazo y dijo:
-"Lo siento mucho, damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final" .
"Pero... ¿y las pinturas?", dijeron los interesados llenos de estupor.
"Lo siento" -Contestó el subastador- "Cuando me llamaron para conducir esta subasta, se me dijo de un secreto estipulado en el testamento del dueño."
Yo no tenia permitido revelar esta estipulación hasta este preciso momento. Solamente la pintura de "EL HIJO" seria subastada. Aquel que la aceptara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas.
El hombre que aceptó quedarse con "EL HIJO" se queda con TODO".
REFLEXION: Dios nos ha entregado a su Hijo, quien murió en una cruz hace 2.000 años. Así como el subastador, su mensaje hoy es:
"EL HIJO, EL HIJO, ¿QUIÉN SE LLEVA EL HIJO?. Quien ama al Hijo lo tiene todo”.
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