miércoles, 23 de enero de 2008

Zapatos Para Jesús.


Solo faltaban días para la Navidad. Aún no me había atrapado el espíritu de estas fiestas. Los estacionamientos llenos y dentro de las tiendas el caos era mayor. No se podía ni caminar por los pasillos. ¿Por qué vine hoy? Me pregunté. Me dolían los pies lo mismo que mi cabeza.

En mi lista estaban los nombres de personas que decían no querer nada, pero yo sabía que si no les compraba algo, se resentirían. Llené rápidamente mi carrito con compras de último minuto y me dirigí a las colas de las cajas registradoras. Escogí la más corta, calculé que serían por lo menos 20 minutos de espera.

Frente a mí había dos niños, un niño de 10 años y su hermana de 5 años. El estaba mal vestido con un abrigo raído, zapatos deportivos muy grandes, a lo mejor tres tallas más grande. Los jeans le quedaban cortos. Llevaba en sus sucias manos uno cuantos billetes arrugados. Su hermana lucía como el, sólo que su pelo estaba enredado. Ella llevaba un par de zapatos de mujer dorados y resplandecientes.

Los villancicos navideños resonaban por toda la tienda y yo podía escuchar a la niñita tararearlos.

Al llegar a la caja registradora, la niña le dio los zapatos cuidadosamente a la cajera, como si se tratara de un tesoro. La cajera les entregó un recibo y dijo: son $7.000. El niño puso sus arrugados billetes en el contador y empezó a rebuscarse los bolsillos. Finalmente contó $3.500. Bueno, pienso que tendremos que devolverlos, volveremos otro día y los compraremos, añadió. Ante esto la niña dibujó un puchero en su rostro y dijo: "Pero a Jesús le hubieran encantado estos zapatos". Su hermano le contestó: Volveremos a casa, trabajaremos un poco más y regresaremos por ellos. No llores, vamos a volver. Sin tardar yo le completé los $3500.- que faltaban a la cajera.

Ellos habían estado esperando en la cola por largo tiempo y después de todo era Navidad, así que decidí pasarle el dinero que les faltaba, ellos asombrados solo atinaron a recoger el dinero, mientras yo, les dirigí una sonrisa y me preocupé de que se acercaba mi turno.

En eso un par de bracitos me rodearon con un tierno abrazo y una voz me dijo: "Muchas gracias señor".

Aproveché la oportunidad para preguntarle qué había querido decir cuando dijo que a Jesús le encantarían los zapatos. Y la niña con sus grandes ojos redondos me respondió: "Mi mamá está enferma y yéndose al cielo. Mi papá nos dijo que se iría antes de Navidad para estar con Jesús. Mi maestra de catecismo dice que las calles del cielo son de oro reluciente tal como estos zapatos. ¿No se le verá a mi mamá hermosa caminando por esas calles con estos zapatos?

Mis ojos se inundaron al ver una lágrima bajar por su rostro radiante. Por supuesto que sí le respondí. Y en silencio le di gracias a Dios por usar a estos niños para recordarme el verdadero valor de las cosas.

Los niños son el instrumento único por el cual vemos cómo es el mundo de los sentimientos, de la esperanza y sobre todo de el amor. Cuando no podemos ver la realidad emocional, ya sea por que no nos interesa o no tenemos tiempo, siempre vemos la belleza de los sentimientos y las ideas de los niños, que son simples y muy complejas, y que sobre todo, son inocentes y llenas de amor.

6 comentarios:

Oscár dijo...

Hermosos zapatos, hermosos en realidad.Feliz caminata!.

icue dijo...

Patricia Aguilar, expléndida le escena que narras. Son de las que de verdad se quedan grabadas en el Cielo, para compensar las faltas que podemos cometer.
Enhorabuena, por esa generosidad, pienso en la felicidad que sentirian aquellos niños.
Muy bien

Sailorpelusona dijo...

Oscár: Esta historia, nos hace pensar en la simplesa de cómo sienten y conciben los niños el mundo celestial. Me gustaría volver a ser niña, sólo para pensar sin una idea viciada, cómo será el cielo...La Patria Final.

ICUE: Muchas gracias, me alegra que te guste mi rincón de las historias. La vida sería más linda, si vieramos el mundo con ojos de niño.

Miriam Jaramillo dijo...

De visita en tu blog. Es un placer leerte. Con infinito respeto.

Ramón Antonio Pérez dijo...

Hola Patricia.
Te saludos en nombre del Señor por este blog en el que ayudas a la Obra den Dios.
Me han fascinado esos trabajos sobre las huellas y Zapatos del Señor. Envíame un correo a: ramper1965@gmail.com para remitirte una bella canción que se llama EN MIS ZAPATOS.

Sailorpelusona dijo...

Miriam Jaramillo: Se recibida con todo cariño en este humilde blog, cuando quieras puede venir. Te recibiré con galletas y té. Besitos!

RamónAntonio Perez: Muchas gracias, te incluireé en mis contactos y en cuanlquier momento me dejo caer con un mail. Besitosss...!